Movements

Han sido unos años vertiginosos para Movements, como lo demuestra el hecho de que No Good Left to Give, el álbum de 2020 de la banda, debutó en el puesto #3 de la lista Alternative y que sus reproducciones se han duplicado desde entonces, con 200 millones de streams solo en Estados Unidos.
Sin embargo, a pesar de su éxito, este grupo del sur de California se ha reinventado constantemente desde su formación en 2015, y su tercer LP RUCKUS! muestra al cuarteto post-hardcore llevando su sonido a territorios amplios y, a veces, inesperados. Producido por su colaborador de larga data Will Yip (Circa Survive, Code Orange), el álbum fusiona influencias del post-hardcore y el punk con una saludable dosis de artesanía pop para crear un disco que desafía las convenciones de la escena a favor de algo completamente único.
Para lograr esto, la banda —con Patrick Miranda en la voz, Ira George en la guitarra, Spencer York en la batería y Austin Cressey en el bajo— hizo tres viajes prolongados a Studio 4, el estudio de Yip en Conshohocken, Pensilvania, para escribir y grabar la colección de canciones que terminarían siendo RUCKUS!. “Realmente no creo que pudiera haber sido un proceso más fluido, y no creo que hayamos escrito música tan buena como la que logramos para este disco”, explica Miranda.
Desde la molienda distorsionada de “Lead Pipe” hasta el groove sincopado de “Killing Time” y el esplendor pop de “Tightrope,” RUCKUS! muestra a la banda integrando influencias decididamente distintas —como Gorillaz y The Strokes— en su sonido, desafiando las ideas preconcebidas que la gente pudiera tener sobre ellos.





